Una bitácora con curiosidades, rarezas, algo de divulgación y bofetadas para los crédulos.

Temas inopinables

Únete al club. La única condición es que, en situaciones en las que la gente se ve impelida a hablar sobre cualquier cosa, tú respondas: «No, lo siento; sobre eso no tengo opinión alguna».

Exijo mi derecho a no tener opinión sobre mil y una cuestiones públicas, como, por ejemplo —un dos tres responda otra vez—, el estatut. Ya era este antes un tema del que sabía poco y no me preocupaba (caminaba, freía huevos, me resfriaba y tomaba el colacao muy ajeno a él), pero es que tampoco me he leído ni el actual ni la propuesta del nuevo que andan aireando; no tengo tiempo y por tanto no puedo opinar porque no cuento con la información suficiente, pero hay gente que tampoco se los ha leído y tiene una opinión sólida al respecto. Tienen mucha opinión aunque no tengan información. Que me digan el truco.

Esto me recuerda a los vendedores que van de puerta en puerta o te detienen en la calle y les respondes con un amable

—No, gracias, no me interesa; suerte.
—¿Y cómo sabe que no le interesa si aún no me ha escuchado?
—He oído el enunciado y no me interesa: no necesito otro tema más sobre el que crear una sólida opinión o interés. Tengo muchos pendientes que busco motu proprio.

Del mismo modo, los políticos sacan un tema y lo lanzan a la arena de este moderno circo romano para que los giles que estamos en el graderío hagamos su trabajo, para que subamos o bajemos nuestro pulgar. Con el refrendo populista, unos quieren que el león se coma el estatut y otros que el estatut se coma al león (sustitúyase estatut por cualquier cuestión: guerra, mujeres maltratadas, planes de estudios, terrorismo, desempleo, invadir otro país, cultura...). Y yo, aquí jodido, que vine al estadio engañado a ver el tenis y encima me acusan de estarme metiendo el pulgar de opinar en la nariz.

Total, que hace tiempo que me niego a «mantenerme informado» de lo que unos nos dicen que es lo importante, y por si alguien se siente tentado a preguntar: me importa un bledo España, Mercedes Milá, Cataluña, Belén Esteban, las Seychelles, el estatut, el Gibraltar español, las Malvinas inglesas, Paris Hilton, el nacionalismo y el patrioterismo (estos dos últimos, primos hermanos). No me iría al frente a defender nada parecido a un concepto de patria, de frontera ni ninguna bandera sino que cogería las maletas y huiría. Que se encarguen los políticos o los militares o el sursuncorda. Exijo mi derecho a ser un cobarde y un traidor a cualquier patria. Es por falta de tiempo: verán, dentro de unos cincuenta años voy a andar muerto y, de aquí a entonces, tengo cosas más importantes que atender, como intentar pasar por la vida sin mucho estropicio, querer a los que me quieren y cuatro pelotudeces más.

6 comentarios:

Alejandra dijo...

Querido Xosé:
Estoy totalmente de acuerdo con este artículo. No se puede opinar a la ligera (y menos con contundencia) sobre tantas cosas que requieren información exhaustiva y objetiva y reflexión profunda.
Saludos y enhorabuena por el blog.
Alejandra

Xosé dijo...

Gracias, Ale. Sí, parece que en el mercado la opinión está más barata que la información y todo el mundo compra, compra, compra...

Oscar dijo...

Entiendo por qué lo dices, pero yo pienso que hay que opinar, y no solo de política sino de todo; hay que opinar y hacer de todo. Precisamente porque vivimos poco tiempo tenemos que luchar con uñas y dientes por lo que sea (hombre, mejor que no sea por una frontera...). Esto es lo que "opino" hoy que estoy, raro en mí, hiperactivo. Mañana las cosas serán totalmente distintas y me contradeciré totalmente. Este mensaje es solo válido para hoy jueves 23 de febrero.

Felipe Freyder dijo...

¿Detecto un cierto hastío? Yo hace tiempo que lo siento. Sólo compro El País los viernes para leer las reseñas de cine. Estoy abonado--ahora ya por pura inercia--a Le Monde y El País on line; visito sus páginas cada muerte de obispo. Durante los últimos años, tengo la impresión creciente de que las noticias se repiten una y otra vez. Los titulares, en esencia no cambian:

- "37 muertos cuando un autobús se lanza al vacío"
- "Grandes líderes echaron ampulosos discursos"
- "XXX muertos en sangriento atentado terrorista"
- "El partido político XX carcomido por la corrupción"
- "Nauseabundo escándalo inmobiliario sacude la región"
- "Se acelera aún más la destrucción del medio ambiente"
- "Guerra estúpida en XX"
- "Hambruna cruel e innecesaria en YY"

Estoy empachado de temas de los que hay que opinar. Me falta información, y me faltan ganas de informarme.

También tengo almorranas. No me molesto ni en opinar de las almorranas. Debe de ser la edad.

Imil dijo...

Nunca habia estado tan contenta de terminar en un blog, de verdad. Me he reido un monton, me encanta cómo dices las cosas de un modo desenfadado y como se ve de natural, con videos que te gustan y opiniones acerca de todo (y de nada). Todos tenemos temporadas de rebeldia en las que intentamos informarnos para debatir y luego terminamos por desistir (por falta de informacion) y "mandar al carajo a la actualidad".
El ejemplo de los vendedores me ha encantado, jaja.

Una futura traductora :)

xosé castro dijo...

¡Gracias por tus comentarios, Imil!